Rumbo a Gaza

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lunes, 4 de abril de 2011

Juliano Mer-Khamis

Otro mártir más en Jenin.

Da igual el nombre o nacionalidad de la mano ejecutora, el apellido del asesino es ocupación.

Juliano, hijo de madre israelí y padre palestino, conjugaba su trabajo de actor con la dirección del Teatro de la Libertad de Jenin. Junto con Arna, su madre, puso en marcha un teatro en medio del campo de refugiados palestinos de Jenin, lugar masacrado durante la Segunda Intifada.


La entrada al campo de refugiados, pocos metros antes del Teatro de la Libertad, está presidida por una estatua de un artista alemán hecha a partir de restos de ambulancias bombardeadas por las fuerzas israelíes durante la Segunda Intifada.



En el campo se ha criado un caldo de cultivo negativo que repercute en las siguientes generaciones, que crecen rodeadas de un ambiente marcado por toda la violencia que se ha vivido y que se sigue viviendo con sucesos como el asesinato de Juliano.



Es la última víctima con nombres y apellidos. Otras muchas anónimas siguen muriendo día a día. Esto debe acabar cuanto antes.


Lectura de un poema de Mahmud Darwish en El Teatro de la Libertad, en Jenin.

miércoles, 1 de abril de 2009

Nablus

Esta ciudad es una de las protagonistas de la Segunda Intifada por ser la población desde donde partían la mayoría de los hombres-bomba que detonaban esos explosivos adosados a su cuerpo en lugares públicos israelíes con el fin de lograr el mayor número de víctimas posible.

Los orígenes de la esta Intifada (que significa "lucha") son varios y pueden resumirse en el descontento ante la falta de acuerdos con el gobierno israelí, la no paralización de construcción de asentamientos, demoliciones de casas palestinas, etc., y que tuvieron como uno de los detonantes -y perdón por el uso de la expresión- el paseo de Ariel Sharon por la Explanada de las Mezquitas.
Este paseo en un principio estaba autorizado, pero fue tomado como una provocación y desencadenó un apedreamiento de judíos en el Muro de las Lamentaciones al día siguiente desde la Explanada, hecho reprimido por el ejército disparando contra los palestinos y causando siete muertos y multitud de heridos.

Nablus fue sitiada y permaneció bajo el toque de queda hasta la represión total de los ataques. Al atardecer estaba prohibido salir a la calle y los soldados tomaban posiciones en sitios estratégicos y hacían detenciones selectivas así como ejecuciones de transeúntes si los consideraban un peligro.
Como siempre que se matan moscas a cañonazos fueron muchos los inocentes asesinados por error: para entrar con los carros blindados a las estrechas calles de la ciudad vieja de Nablus el ejército israelí necesitaba derribar una casa. Lo hizo según las normas, es decir, sin previo aviso ni desalojo y echando abajo el edificio con sus nueve inquilinos dentro. Eran adultos, niños, ancianos y una mujer embarazada (o sea, militantes terroristas, futuros terroristas, ex-terroristas y factorías de terroristas). Estas son las fotografías de lo que queda de la casa y de una placa conmemorativa del hecho.



Los rincones de la ciudad están plagados de hechos escabrosos. Por ejemplo, en un intento por matar a un activista palestino detonando explosivos a distancia se acabó, por accidente, con la vida de un comerciante que iba a abrir su tienda. La puerta de su tienda y las paredes exteriores están repletas de las marcas de la metralla.


Esta Intifada tuvo lugar hace ocho años y medio y hasta hoy continúan las incursiones de soldados. En la actualidad estos registros suceden más en localidades cercanas y en el campo de refugiados de Balata. En esta colmena de casas amontonadas sin ningún orden y con algunas calles de apenas 50 cm de anchura viven 20.000 refugiados palestinos expulsados de sus hogares en 1948 (en esa fecha se hace la partición de la zona en dos estados y los palestinos son obligados a abandonar la zona israelí en lo que se conoce como "Nakba" o "catástrofe").

La mayoría de estos refugiados -como el resto de los 750.000 expulsados- aún conservan las llaves de su casa y confían en regresar algún día a ellas.

En el centro del mercado de Nablus conocemos a un ex-miembro de los Servicios Secretos Palestinos. Nos habla de la historia de la ciudad, de su resistencia a la invasión napoleónica y de lo tozudos y brutos que siempre han sido los pobladores de la ciudad luchando con piedras contra los tanques y con hombres bomba contra civiles israelíes. Cuando le echamos en cara lo contraproducente que es el hecho de que una persona se inmole dadas las consecuencias negativas para sus conciudadanos nos responde: "Imagina que a ti te expulsan de tu ciudad, de tu tierra, que talan tus árboles; que te prohiben moverte con libertad por tu país, que te quitan el agua, el alimento, que matan a tus hijos, tus hermanos 'por error'... Llega un día que piensas que no tienes futuro y algún día tú también serás asesinado como un animal.
Y sí, ello tendrá consecuencias, pero ¿qué más puedes hacer? Acabas andando como un muerto viviente encerrado en una jaula. A veces la muerte se vuelve necesaria".

Es horroroso ver las paredes de la ciudad empapeladas con carteles de mártires. Algunos de ellos son personas que se inmolaron matando o intentando matar israelíes, pero la gran mayoría son ciudadanos ejecutados en los checkpoints y en las incursiones del ejército en la ciudad tras los toques de queda. Son pagados por las familias como muestra de recuerdo. Hay hasta letreros luminosos.

Me encontré con otro lugareño a quien conocí en año pasado, y al preguntarle si había cambiado algo la situación desde entonces responde: "Me levanto como cada mañana, me aseo, me perfumo, doy un beso a mi mujer e hijos y luego me miro en el espejo y me pregunto: ¿merece la pena seguir viviendo así? Y pienso en un motivo para no perder la esperanza".
Le digo que tal vez esa esperanza es llegar a vivir un día en libertad. Su respuesta es: "Tú conoces lo que es la libertad y sabes qué perderías si te la arrebataran. Yo tengo 42 años, he nacido sin ella y no sé qué se siente siendo libre; lo que sé es que esto no es vida".

miércoles, 18 de marzo de 2009

Bil'in (I)

Tras la Segunda Intifada, Ariel Sharon trazó lo que denominó Muro de Seguridad. Son cuatrocientos kilómetros de alambrada, fosa y muro de hormigón dentro del territorio de Cisjordania controlados por el ejército israelí.

En teoría es para controlar el paso de posibles terroristas a Israel, pero de hecho es una ocupación territorial ilegal en una zona fuera de los límites marcados por las diferentes particiones y que ha dejado a cientos de miles de personas incomunicadas entre las poblaciones de Cisjordania e incluso hay lugares donde el muro está cercando los límites de las ciudades y esto supone la imposibilidad de acceder a sus campos de cultivo o zonas ganaderas.

Una de estas poblaciones es Bil'in, donde se levantó un muro apenas a 400 metros del pueblo con la salida prohibida para quien quiera acceder a sus propiedades rurales. Hace cuatro años se convirtió en un símbolo de lucha contra el muro que ha sido imitado en otras poblaciones. Su protesta consiste en reunirse todos los viernes tras el rezo de las 12 y marchar al muro.




(Perdón por lo inestable de la imagen del siguiente vídeo, pero mi pulso ya estaba pensando en lo que venía después).



Cuando el grupo llega al alcance de los soldados, estos saludan con el lanzamiento de bombas lacrimógenas, bombas sónicas y balas de goma que zumban junto a los oídos. El chico que aparece fugazmente en el vídeo es un joven israelí condenado a dos meses de prisión por declararse objetor de conciencia y no querer hacer el servicio militar en los territorios ocupados. Es un habitual de estas manifestaciones.



El servicio militar es obligatorio en Israel a los 17-18 años y tiene una duración de tres años para los chicos y de dos para las chicas. Durante este periodo no se separan de su fusil -en la instrucción, en su día de descanso en la playa, en el cine, autobús, comiendo en los restaurantes...-.

Hasta los 45 años tienen la obligación de hacer un periodo de instrucción militar anual. La negativa a hacerlo puede suponer una pena que varía entre unas pocas semanas hasta cuatro meses además de la imposibilidad de ocupar ningún trabajo relacionado con el estado -como cualquier tipo de funcionariado-.

En Nil'in, una población cercana donde también se realiza esta protesta, hace un año hubo cuatro personas asesinadas: dos durante la protesta y dos durante el entierro de esas víctimas. La pasada semana un activista estadounidense fue herido de gravedad por una bomba lacrimógena:http://palsolidarity.org/2009/03/5324

Los fotógrafos y redactores de medios importantes llevan por exigencias de su empresa máscara antigás y hasta chaleco antibalas para protegerse de las balas de goma como la que este chico, que no llevaba chaleco, sujeta en la mano y que en este caso solo causó un pequeño enrojecimiento.



En el service (furgonetas para transporte público con 7 plazas de capacidad) de regreso a Ramallah coincidimos con un matrimonio que peinaba canas y que se había acercado a conocer el lugar.


-Where are you from? -nos preguntaron-.


-From Spain- dijimos. -And you?


-We are from the country responsible of this situation. To be precise from Illinois (U.S.A.) -respondieron.