Rumbo a Gaza

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jueves, 21 de mayo de 2009

Folke Bernadotte

Las referencias a hechos pasados son inevitables, porque se necesita de su conocimiento para conocer la base de hechos presentes.

Folke Bernadotte fue un diplomático sueco que en 1945 participó en las negociaciones para la liberación de más de 30.000 prisioneros de campos de concentración nazis. Por este y otros hechos, fue unánimente designado en 1948 como mediador en el conflicto árabe-israelí por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.


Fueron varias las proposiciones que tuvo que formular para acercar a ambas partes, pero antes de que esto que hoy se llama Hoja de Ruta llegara a fructificar hubo otras facciones que no deseaban la firma de ese acuerdo:

El 17 de septiembre de 1948 un jeep interrumpió el paso del vehículo en el que se desplazaba Bernadotte por el barrio de Katamon, en Jerusalem. En él iban varios terroristas del grupo armado Lehi, quienes ataviados con uniformes del ejército israelí rodearon el coche matando a quemarropa al enviado de Naciones Unidas.
El cerebro de esta exitosa operación, tan fundamental para las aspiraciones sionistas, fue Yitzhak Shamir, que sería el séptimo Primer Ministro israelí y responsable directo también del asesinato de Lord Moyne, barón de Guinness, en El Cairo en 1944 (este miembro de la importante familia cervecera servía como Ministro de Estado Británico para Oriente Próximo y fue asesinado por intentar impedir la colonización ilegal de territorios palestinos por parte de grupos sionistas).
El cuerpo sin vida de Bernadotte abandonó Israel cubierto por la bandera de Suecia.

Por el cargo de máximos mandatarios han ido desfilando los terroristas más sanguinarios del Irgún, Lehi y Haganah, (véase también el caso Menachem Begin, responsable del camión-bomba que mató a casi 100 personas en el Hotel King David) así como los militares más destacados por sus barbaries, como el carnicero genocida de Sabra y Chatila.

Este gobierno, que no pueblo, nacido al calor de las armas, la ambición y el terror, solamente ve fantasmas por todas partes y su mente, un tanto descentrada, les lleva a cometer las barbaries más atroces. Ahora por ejemplo está valorando el bombardeo de la central nuclear de Irán -para hacer lo mismo que en Irak hace 28 años-. Debe ser antes de un año.

Y no en secreto: en todos los diarios israelíes desde hace semanas se pueden leer las más variadas formas en las que ese ataque se puede realizar, incluyendo el número de aviones a utilizar, los diferentes tipos de bombas, los lugares por los que volar -se hará por Turquía dados los problemas con Siria y Jordania-, la duración de la operación, la capacidad destructiva de los proyectiles a utilizar y la repercusión de la nube radiactiva que se causará y que volará hasta Jordania y Arabia Saudí. En el diario Haaretz fue publicado hace unos días este reportaje titulado "Aquí está cómo Israel destruirá el Programa Nuclear Iraní" (ENLACE CON LA NOTICIA).

Cuando Netanyahu visitó Estados Unidos recientemente (VER ANÁLISIS) además de llevar bajo el brazo el anuncio de construcción de un nuevo asentamiento en territorio palestino -en contra de las amplias críticas que por esa práctica ilegal está esgrimiendo la nueva Secretaria de Estado norteamericana- se presentó con la intención de realizar ese ataque, que por supuesto sería llamado preventivo, como otros tantos que ha ido sembrando en estas décadas.

Barak Hussein Obama le ha dicho que no se le ocurra atacar sin comunicárselo.

Y esto lo hace un país que no se acoge a los controles de las comisiones de energía atómica impidiendo la visita de observadores internacionales y que más que presumiblemente ha fabricado en su central nuclear de Dimona alrededor de 200 cabezas nucleares y termonucleares como así denunció el científico israelí Mordejái Vanunu en 1986 en Gran Bretaña y debido a lo cual fue seguido y capturado ilegalmente en Roma, llevado a Israel y condenado a 18 años de prisión, 12 de ellos en celda de aislamiento. Esta viñeta satiriza la consideración internacional de las denuncias de Vanunu, que fue técnico en la central nuclear de Dimona durante 9 años tomando decenas de fotografías de las instalaciones:

Copyright Studio Bendib LLC, 2004

Para ver mentes tan militarizadas hay que irse a otros países u otras épocas.

sábado, 18 de abril de 2009

Apuntes históricos (II): la Declaración Balfour

Cronológicamente anterior a la primera entrada sobre apuntes históricos del mes de marzo incluimos estos otros hitos en la historia de la zona.

Es recurrente pensar que el estado de Israel fue una concesión de Europa como compensación por el Holocausto, pero lo cierto es que la colonización sionista comenzó cincuenta años antes de la división de Palestina.

Desde finales del siglo XIX y tras el Primer Congreso Sionista de Basilea ya se miró hacia ese territorio como el futuro hogar judío (remitimos a la entrada "Libro de la semana: El estado judío"). Tras pasar por varias fases (compras de terrenos más o menos legales, presiones políticas, etc.,) acaban constituyéndose grupos armados como el Irgún y surgen ideólogos como David Ben Gurion que por la fuerza terminarán imponiendo la idea de un estado limpio de no-judíos.

Durante el protectorado británico en Palestina (a partir de 1916 y hasta 1947) se ve con buenos ojos la colonización judía de esos territorios y ya al año siguiente, el 2 de noviembre de 1917, Arthur James Balfour, secretario del Foreign Office, envía una carta al Barón de Rothschild -líder de la comunidad judía británica y uno de los patriarcas de la famosa saga de banqueros- apoyando la creación de un estado judío bajo amparo británico:


Foreign Office
2 de noviembre de 1917



Estimado Lord Rothschild:


Tengo el placer de dirigirle, en nombre del Gobierno de Su Majestad, la siguiente declaración de simpatía hacia las aspiraciones de los judíos sionistas, que ha sido sometida al Gabinete y aprobada por él.

"El Gobierno de Su Majestad contempla favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y hará uso de sus mejores esfuerzos para facilitar la realización de este objetivo, quedando bien entendido que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina ni los derechos y el estatuto político de que gocen los judíos en cualquier otro país".

Le quedaré agradecido si pudiera poner esta declaración en conocimiento de la Federación Sionista.


Sinceramente suyo,
Arthur James Balfour.




Ya desde 1917 los esfuerzos por lograr llevar a cabo ese estado fueron firmes y no tienen nada que ver con esa compensación por la barbarie de la Segunda Guerra Mundial.

Sus medios llegaron a ser abrumadoramente contundentes y tuvieron como colofón el coche-bomba en el Hotel King David tras el anuncio por parte del gobierno británico de controlar las fuerzas armadas -grupos paramilitares entonces- sionistas a través de lo que los ingleses llamaron Operación Agatha (también conocido como Black Sabbath). El hotel era el cuartel general británico en Jerusalem y allí guardaban los documentos que vinculaban la Agencia Judía con el Movimiento de Resistencia Judío. A pesar de los avisos de bomba el hotel no fue evacuado.

La respuesta a esa Operación Agatha, comandada por Menahem Begin (posterior Primer Ministro), fueron 350 kilos de dinamita cargados en una furgoneta de reparto de leche y que destrozaron el ala sur del hotel causando 96 muertos y decenas de heridos. Más de la mitad árabes, una cuarta parte ingleses, varios judíos y ciudadanos de algunos otros países extranjeros.


Hoy se puede ver en el hotel una placa conmemorativa del hecho en la que se rinde homenaje a los tres terroristas sionistas que murieron poniendo la bomba (otros miembros del comando, como Eitan Livni, padre de Tzipi Livni, salieron vivos y pudieron continuar con sus hazañas). Por supuesto, ni rastro de referencia a los "daños colaterales", solo a los patriotas.