Rumbo a Gaza

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martes, 16 de junio de 2009

Israel y Palestina 2009 en el mapa

Desde hace cien años Palestina ha ido evolucionando desde su integridad como territorio bajo el dominio del Imperio Otomano hasta la atomización actual debido a la ocupación militar israelí.

Este mapa corresponde al año 1946, justo antes de la partición del territorio tras la votación en la Asamblea de las Naciones Unidas.

Hasta finales del siglo XIX había una población judía viviendo en Palestina -como cualquier otra minoría etnica, religiosa, etc., que se puede encontrar desde antaño y hasta hoy en día en la mayoría de los países del mundo- y que compartía con la población árabe lugares de culto comunes, como la Tumba de Abraham en Hebrón o la Explanada de las Mezquitas en Jerusalem.

Tras el Primer Congreso Sionista, celebrado en Basilea en 1897, las teorías de Theodor Herzl sobre la necesidad de recuperar para el pueblo judío lo que entonces era Palestina, se consolidan y se hacen efectivas. Uno de los pilares del sionismo era el Fondo Judío, creado unos cuatro años más tarde y al cual estaban llamados a aportar dinero todos los judíos del mundo. Con las sumas recibidas se procedía a la compra y colonización de terrenos en Palestina como uno de los pasos para lograr poseer toda la zona.
Este Fondo aún existe y, entre otras cosas, sigue financiando la compra de propiedades palestinas. La compra de algo a quien lo quiere vender no es delito, el problema está en hacerlo, como sucede en Palestina, bajo ocupación, coacción y engaño con el fin de expropiar los terrenos y anexionarlos a Israel -entre otras tácticas, se derriban casas para declarar la zona como no habitada, se expulsa a los habitantes y se buscan intermediarios para no hacer la compra directamente a los propietarios-.

El mapa que hemos visto es de la situación de los territorios en 1946, donde la zona verde corresponde a Palestina y la blanca a los territorios adquiridos por el Fondo Nacional Judío. Simultáneamente a la adquisición de terrenos también se hizo lo que se llama Aliyá -llamada a los judíos del mundo para emigrar allí-. En 1916, tras la Primera Guerra Mundial, Palestina pasó a ser protectorado británico y al año siguiente el Ministro de Asuntos Exteriores inglés, Arthur James Balfour, remite un escrito al líder sionista Rothschild donde declara que Gran Bretaña ve con buenos ojos la creación de un Estado Judío en Palestina. Este es el verdadero pilar fundamental que da vía libre a los sionistas.

Esa llegada masiva de inmigración judía provoca conflictos con la población árabe y surgen grupos armados judíos para luchar contra los palestinos -Irgún, Haganah...-. Cuando el conflicto estaba tomando tintes preocupantes Inglaterra intenta poner freno a la colonización judía y controlar a los grupos armados judíos. Consecuencias: asesinato en El Cairo de Lord Moyne -ministro británico de Asuntos de Oriente Próximo- y atentado con camión bomba en el King David Hotel de Jerusalem, base central del mandato británico.


Este segundo mapa es de 1947, en el momento en que la Asamblea de las Naciones Unidas decide la partición de la región en dos territorios dejando a Jerusalem como zona de status internacional bajo supervisión de la ONU debido a su importancia como lugar de culto. Se entrega en esa resolución el 64% de la antigua Palestina a los sionistas que un día antes de la retirada efectiva del mandato británico proclaman el Estado de Israel. Las zonas en las que queda dividido el territorio tiene puntos de paso a modo de corredores que comunican los territorios tanto israelíes como palestinos.

La no aceptación de esta decisión por parte de los palestinos y de los países árabes vecinos lleva a varias guerras que tienen como consecuencia la ocupación de más territorios palestinos y la conquista de zonas como el Sinaí a Egipto y los Altos del Golán a Siria, así como la expulsión de 750.000 palestinos de territorio israelí -Naqba- y la destrucción de más de 200 poblaciones.

Folke Bernadotte, mediador de las Naciones Unidas, marcha allá en los primeros meses del conflicto para intentar llegar a un acuerdo de paz. Muere asesinado por un grupo terrorista israelí al mando de Yitzhak Shamir.


Este tercer mapa que vemos arriba es de 1967, año en el que con la Resolución 242 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, se aprueba la Línea Verde, nueva partición de la zona que supone otra nueva disminución del territorio palestino. Pierde el norte -Haifa, Acre, Carmel- y queda separado de Gaza, aunque se preve un corredor de comunicación con Cisjordania.


Las siguientes décadas han sido un contínuo desencuentro entre las exigencias internacionales de retirada de los territorios ocupados ilegalmente por Israel y la negativa sionista a hacerlo salvo bajo condiciones imposibles de cumplirse. A lo largo de ese período, se anexionan la totalidad de Jerusalem y la proclaman capital indivisible del Estado de Israel y se consolidan los asentamientos en los territorios ocupados. Desde 2002 existe también el Muro de la Ocupación ideado por Ariel Sharon que cercena la integridad territorial palestina (para ser más concreto, lo que de Palestina han dejado la ocupación y las sucesivas resoluciones de la ONU) e invade amplias zonas, del mismo modo que crea el bloqueo total de Gaza e imposibilita la libre movilidad dentro de Cisjordania, así como consolida la ocupación militar.

Palestina hoy en día es un como un archipiélago con escasas e inverosímiles formas de desplazamiento que tiene ocupada sus zonas fértiles y estratégicas por colonos judíos y el ejército israelí. Solamente las zonas de un color verde claro son, en teoría, de control palestino. Las de color verde oscuro tienen control militar israelí.

Por otra parte tenemos la visión oficial del Gobierno Israelí, que maneja mapas como el que puede verse en la página del Ministerio de Turismo, en la cual, ya sin ningún rubor, se han anexionado toda la zona dejando como únicos rastros unos leves sombreados en algunas áreas. En el Reino Unido a principios de julio de 2009 se ha prohibido esta campaña mientras el mapa que se utilice refleje como anexionados los territorios ocupados.


sábado, 18 de abril de 2009

Apuntes históricos (II): la Declaración Balfour

Cronológicamente anterior a la primera entrada sobre apuntes históricos del mes de marzo incluimos estos otros hitos en la historia de la zona.

Es recurrente pensar que el estado de Israel fue una concesión de Europa como compensación por el Holocausto, pero lo cierto es que la colonización sionista comenzó cincuenta años antes de la división de Palestina.

Desde finales del siglo XIX y tras el Primer Congreso Sionista de Basilea ya se miró hacia ese territorio como el futuro hogar judío (remitimos a la entrada "Libro de la semana: El estado judío"). Tras pasar por varias fases (compras de terrenos más o menos legales, presiones políticas, etc.,) acaban constituyéndose grupos armados como el Irgún y surgen ideólogos como David Ben Gurion que por la fuerza terminarán imponiendo la idea de un estado limpio de no-judíos.

Durante el protectorado británico en Palestina (a partir de 1916 y hasta 1947) se ve con buenos ojos la colonización judía de esos territorios y ya al año siguiente, el 2 de noviembre de 1917, Arthur James Balfour, secretario del Foreign Office, envía una carta al Barón de Rothschild -líder de la comunidad judía británica y uno de los patriarcas de la famosa saga de banqueros- apoyando la creación de un estado judío bajo amparo británico:


Foreign Office
2 de noviembre de 1917



Estimado Lord Rothschild:


Tengo el placer de dirigirle, en nombre del Gobierno de Su Majestad, la siguiente declaración de simpatía hacia las aspiraciones de los judíos sionistas, que ha sido sometida al Gabinete y aprobada por él.

"El Gobierno de Su Majestad contempla favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y hará uso de sus mejores esfuerzos para facilitar la realización de este objetivo, quedando bien entendido que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina ni los derechos y el estatuto político de que gocen los judíos en cualquier otro país".

Le quedaré agradecido si pudiera poner esta declaración en conocimiento de la Federación Sionista.


Sinceramente suyo,
Arthur James Balfour.




Ya desde 1917 los esfuerzos por lograr llevar a cabo ese estado fueron firmes y no tienen nada que ver con esa compensación por la barbarie de la Segunda Guerra Mundial.

Sus medios llegaron a ser abrumadoramente contundentes y tuvieron como colofón el coche-bomba en el Hotel King David tras el anuncio por parte del gobierno británico de controlar las fuerzas armadas -grupos paramilitares entonces- sionistas a través de lo que los ingleses llamaron Operación Agatha (también conocido como Black Sabbath). El hotel era el cuartel general británico en Jerusalem y allí guardaban los documentos que vinculaban la Agencia Judía con el Movimiento de Resistencia Judío. A pesar de los avisos de bomba el hotel no fue evacuado.

La respuesta a esa Operación Agatha, comandada por Menahem Begin (posterior Primer Ministro), fueron 350 kilos de dinamita cargados en una furgoneta de reparto de leche y que destrozaron el ala sur del hotel causando 96 muertos y decenas de heridos. Más de la mitad árabes, una cuarta parte ingleses, varios judíos y ciudadanos de algunos otros países extranjeros.


Hoy se puede ver en el hotel una placa conmemorativa del hecho en la que se rinde homenaje a los tres terroristas sionistas que murieron poniendo la bomba (otros miembros del comando, como Eitan Livni, padre de Tzipi Livni, salieron vivos y pudieron continuar con sus hazañas). Por supuesto, ni rastro de referencia a los "daños colaterales", solo a los patriotas.