Rumbo a Gaza

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lunes, 18 de mayo de 2009

El muro de Palestina a vista de Google Earth

Desde el espacio los satélites de Google nos ofrecen también su panorámica del muro. Su altura llega a los 8 metros pero la anchura del hormigón es de apenas medio metro; sin embargo como todo él está bordeado por una carretera que utiliza el ejército para acceder a todos los puntos del perímetro, el muro se hace reconocible.


Esta es una vista del muro en Ramallah y Qalandia, que va zigzagueando de norte a sureste. Hay dos puntos marcados, 1 y 2, con sus correspondientes fotografías a pie de campo a continuación.


La indicación 1 es esta vista del checkpoint de Qalandia


La indicación 2 es el muro con la pista del aeropuerto al fondo, el cual queda separado de la ciudad por el muro y actualmente está inoperativo.


Esta fotografía es de Qalqiliya, ciudad completamente rodeada por el muro. En la parte derecha de la fotografía, donde estrecha la carretera y el muro que rodean la ciudad, hay un checkpoint que es el sitio de entrada a la ciudad; obviamente con un puesto del ejército israelí.


El numero 1 es esta vista lateral del muro, que en este caso inundó parte de la ciudad porque no tenía zonas de evacuación de agua.


El numero 2 es la calle que parte del centro de la ciudad finalizando al llegar al muro.

Y por último este es el muro en la entrada a Belen que zigzaguea de este a oeste. La flecha indica el checkpoint de entrada y es el lugar desde el que se tomó la fotografía que hay al final.

sábado, 9 de mayo de 2009

Paisajes del Muro

Fotografías de checkpoints, muro, frontera...

Durante los tres años que dura el servicio militar -dos años para las mujeres- los jóvenes van permanentemente acompañados por su fusil M16, que llevan a excursiones, cuando salen los fines de semana por la noche, etc.,

También viajan con sus armas.

Mientras prestan el servicio militar pueden usar los transportes públicos gratuitamente, y cuando no hay sitio suficiente, como en el caso de este autobús, duermen en el suelo acompañados por su inseparable M16.



Tras el muro se puede observar parte de la pista del aeropuerto de Qalandia (uno de los dos en tierra palestina). Está en las afueras de Ramallah, inoperativo, abandonado y rodeado por el muro de ocupación.





El otro aeropuerto estaba en Rafah, Gaza. Fue inaugurado en 1998 con un coste de 38 millones de dólares, 25 de los cuáles fueron aportados por el gobierno español. José María Aznar fue el primer dirigente no árabe en aterrizar en su pista. A la derecha de la siguiente fotografía está la línea roja del armisticio sobre la que tres años más tarde bulldozers israelíes pasaron para arrasar la pista al tiempo que aviones de ataque bombardearon la torre de control y la terminal. Se pueden llegar a apreciar los daños en la pista de aterrizaje -segmentada por los destrozos de las perforaciones- en la foto aérea de google earth.





El muro no llega a ser un obstáculo insalvable para los pájaros.




Esta es una torre de vigilancia abandonada junto al checkpoint operativo de Qalandia. En el muro se pueden encontrar también graffitis de Banksy, un artista británico que ha puesto arte al servicio de la crítica y la denuncia.



Grupo de niñas jugando al corro en la frontera con Gaza en Rafah.



Soldados cerrando la valla electrificada que junto al muro encofra con 4 kilómetros de perímetro la ciudad de Qalqiliya y sus 50.000 habitantes dentro del territorio palestino.



Escáner y tornos metálicos en los checkpoints.



Como en Estados Unidos, Israel permite la posesión de armas, con el añadido de que además se pueden lucir tranquilamente en la calle y no es necesaria la discreción.



En la mezquita de Hebrón, tanto para pasar por la parte musulmana como por la israelí, hay soldados y checkpoints.



Pasillos de barrotes metálicos para conducir a la gente en los checkpoints. Este es el que separa Ramallah de Jerusalem.



Tras pasar los controles de escáner y detector de metales está el control de documentación.



Soldados en el checkpoint de Hawara, a la salida de Nablus en dirección a Ramallah.



Soldados patrullando por el mercado de Hebrón. Casi todos los puestos están cerrados con las puertas soldadas porque se aduce tema de seguridad. Una vez clausurados y abandonados los establecimientos, los colonos israelíes construyen allí sus casas aumentando el asentamiento.



Checkpoint en Hebrón, junto al asentamiento israelí, con los soldados realizando un rutinario control de pasaportes.



Excepto los núcleos urbanos palestinos, el resto del territorio está o bien ocupado o bien con control civil y militar israelí. Este señor estaba realizando unas obras en un pueblo con una excavadora y el ejército le impide continuar con su trabajo. Es una de las muchas tácticas para impedir que los palestinos puedan construir casas nuevas en su propio territorio -en otras zonas, como Jerusalem, no se dan permisos para obra nueva ni para reformas y además se demolen casas árabes para construir asentamientos judíos-.



Dos fotografías de manifestantes en el muro cercano a Bil'in con el ejército al fondo antes de que comiencen a disparar bombas de gas lacrimógeno y balas de goma.



Muro de separación en Belén con la inscripción "Que la paz sea con vosotros". Rodea completamente Belén con una altura de 8 metros. Al leer ese lema fue inevitable que me invadieran las mismas sensaciones de indignación que en la frase "Arbeit macht frei" de Sachsenhausen (escrito a la entrada de lo que en principio era un campo de trabajo y luego evolucionó a uno de concentración).
El muro unos lo llaman de ocupación y otros de seguridad; esperemos que Belén y otros territorios no sigan el mismo camino. Lamentablemente el comienzo ha sido el mismo: privación de libertad, abusos, desplazamientos, experimentación -como el armamento en Gaza-, etc.,

sábado, 25 de abril de 2009

Ojos que no ven...

Queríamos alquilar un coche. Para ello hicimos una reserva por internet de un vehículo servido por una oficina de alquileres situada en King David St. -Jerusalem Oeste-. La hora de recogida del coche era para las 11 de la mañana.

A las diez salimos de la casa de Ramallah y tomamos el bus 18. A la llegada al checkpoint de Qalandia nos encontramos con que está cerrado: hay una protesta por parte de un grupo de gente -casi en su totalidad mujeres-. Con un megáfono la portavoz pedía el fin de la ocupación.



No con la frecuencia que desearían, realizan estas manifestaciones, ya que los perjudicados son sus propios compatriotas palestinos que ven cómo el ejército israelí cierra el paso durante ese tipo de actos.


Por ello siempre se llevan a cabo en la hora de menos afluencia de gente que desea ir a Jerusalem. Convocan como siempre a los medios de comunicación.



Aunque la protesta es breve, se generan unos lógicos embotellamientos de vehículos en la vía y acúmulo de gente en las jaulas metálicas de control de tránsito de personas; aunque independientemente de las circunstancias, las esperas en los checkpoints son siempre eternas.


Detrás de nosotros cruzó un chico cojo. El detector de metales pitaba sin cesar y dijo que era por una prótesis. Le dio su muleta al soldado, se quitó de encima todo lo metálico, fue cacheado y registrado. Mientras tanto, otra persona se acercó a indicar al soldado del puesto de control que los tornos de salida estaban bloqueados y no se podía salir del checkpoint.
No sabemos si al final el chico de la muleta pudo pasar. En otras ocasiones hemos visto como los discapacitados son devueltos aleatoriamente en los controles.




De esta forma nos encontramos que ya son más de las once, con lo que llamo para disculparme y decir que llegaremos al menos una hora tarde.
Ese día tardamos dos horas para hacer el trayecto de los 13 kilómetros que separan Ramallah de Jerusalem. Esto era por causas excepcionales ya que en un día normal se pueden pasar los controles y llegar a Jerusalem en solamente una hora -eso sí, siendo extranjero, ya que si se es palestino siempre se está a expensas de ver como se deniega el acceso y se te devuelve a Ramallah-.

Llegamos pasado el mediodía a por el coche. Allí explicamos que tuvimos dificultades para atravesar el checkpoint de Qalandia. Los ojos de la gente de la oficina se salían de las órbitas y sus caras reflejaban una mezcla de sorpresa e incredulidad, ya que veníamos de una zona con la entrada prohibida a ciudadanos israelíes -como ellos- por ser zona de peligro terrorista.

Sacamos las cámaras y les enseñamos las fotografías que habíamos tomado. Nos dimos cuenta de que esta gente no tiene ni la más mínima idea de qué está sucediendo a poco más de una docena de kilómetros de donde trabajan. Vieron soldados, un checkpoint, mujeres protestando...

No sé quienes estaban más sorprendidos, si ellos observando la pantalla de la cámara o nosotros viendo cómo estos hombres y mujeres ignoraban esa realidad que tenían al lado.

Cuando vamos a formalizar el alquiler nos dicen: "Bueno, sabrán que con este coche solo pueden conducir por Israel...". En ese preciso momento nos llama una amiga y nos dice que habíamos metido la pata. En Jerusalem Oeste -la zona judía- no se pueden alquilar coches para conducir por Palestina. Tenemos que ir a Jerusalem Este, en la zona árabe.

Buscamos una excusa para no pagar los gastos de reserva y nos marchamos para alquilar el coche en Jerusalem Este y poder continuar nuestro viaje por Israel y por los Territorios Ocupados.

miércoles, 22 de abril de 2009

Se llamaba Bassem

Las víctimas van cayendo día a día y si no se les pone nombre se quedan como un simple número o dato.
La última persona asesinada defendiendo su tierra se llamaba Bassem, que significa sonrisa.

Esta fotografía de Bassem está tomada hace un mes. Cada viernes intentaban buscar maneras originales de protestar pacíficamente. Esa vez los manifestantes se ataron las manos y taparon la boca.




Las bombas y los disparos de los soldados que se adivinan al fondo llegan de todas formas.

El 17 de abril de 2009 fue la última vez que Bassem pudo reclamar que no se construyera el muro que separa su casa de sus tierras de cultivo.


Ver enlace

viernes, 17 de abril de 2009

Bil'in (II). Segundas partes nunca fueron buenas

Retomo un momento la ciudad de Bil'in a la que ya dedicamos una reseña el 18 de marzo.



Es uno de los lugares donde hay manifestaciones PACÍFICAS contra la construcción del muro.

Hoy, 17 de abril de 2009, ha muerto allí un manifestante debido al impacto en el pecho de una bomba de gas lacrimógeno.

Hace un mes otro chico norteamericano fue herido de gravedad en la cabeza por un artefacto similar en Nil'in. Con esta muerte son casi una veintena las personas asesinadas en las manifestaciones contra el muro.
Las convenciones internacionales prohiben disparar estas "armas de dispersión" directamente contra grupos o zonas donde haya gente. En mis dos visitas a este sitio he tenido la oportunidad de disfrutar de estas bombas a escasos metros e incluso de ser golpeado por una en la suela del zapato al salir corriendo -además de oír silbar las balas de goma y sufrir el insoportable zumbido de las bombas de sonido-.


Aunque semana tras semana se saltan todas las convenciones habidas y por haber saben que pase lo que pase, haya o no haya heridos o muertos, nada va a trascender a la opinión pública; es el ejército más ético del mundo quien está defendiéndose de un grupo de bárbaros compuesto por un puñado de palestinos que no pueden ya cultivar sus campos, de activistas extranjeros, de periodistas de todos los rincones del mundo y jóvenes israelíes que reniegan de la política de su país y que han renunciado, con todas las graves consecuencias que les supondrá eso, a hacer el servicio militar.

En julio de 2008 en Nil'in un activista recibió uno de esos escarmientos que hace el ejército para intimidar a los manifestantes y disuadirles de seguir protestando.

Vídeo del incidente

Tomaron a este chico y le dispararon una bala de goma a la rodilla, su sitio preferido. Un chico español que trabajaba como voluntario conduciendo una ambulancia en Nablús también puede contar lo que se siente cuando vas a recoger a un herido que los soldados dejan desangrándose en la calle, te impiden llevarlo a un hospital y para convencerte te parten la pierna por la articulación. Nuevamente cualquier convención de ayuda a los heridos, prisioneros, etc., parece que no puede aplicarse.

Ejemplos del victimismo, la propaganda y la coraza que da a Israel su influencia sobre los medios de comunicación.

El siguiente es un enlace con información de la manifestación de Bil'in y dos vídeos del asesinato del manifestante. El segundo, por lo explícito, no es recomendable verlo si se teme que puede herir la sensibilidad, ya que muestra la escena tal y como sucedió con la muerte en directo.

Vídeo del incidente

lunes, 23 de marzo de 2009

Qalqiliya: una vida de película

En "El Show de Truman" Jim Carrey era el protagonista desde su nacimiento, y sin ser consciente, de un reality show en el que vivía en un pequeño mundo interactuando con actores. En el momento en que intenta escapar de ese universo choca con los límites de un plató de unos pocos kilómetros cuadrados que era su casa y su cárcel.

Qalqiliya es una ciudad del West Bank situada junto a la Linea Verde -linea de partición trazada hace 60 años sobre un mapa con un rotulador verde para señalar la división entre la zona israelí y la palestina-. Actualmente tiene poco más de 4 km2.
Cuando llegamos al checkpoint vemos un cartel que se repite en todos los accesos a territorios palestinos y es que el gobierno sionista prohibe a los ciudadanos israelíes entrar en zonas de control palestino anunciándolo con carteles en todas las vías de acceso a esos territorios. Aún así hay personas que bajo su responsabilidad entran para participar sobre todo en actividades de condena de la ocupación, como la manifestación de Bil'in o en contra del derribo de casas.

El Muro de Seguridad de más de cinco kilómetros, no solo pasa junto a esta población de 50.000 habitantes, sino que la envuelve y encierra entre cuatro paredes de hormigón de 7 metros de altura sin posibilidad de libre movilidad por el resto del territorio de su propio país. Sobre el mapa se ve puede observar mejor qué supone esto:

Las zonas ocres son poblaciones, las grises bajo control compartido, la zona blanca bajo control militar israelí y los diferentes tonos de morado son asentamientos de colonos judíos. La línea roja es muro construido, la roja discontinua es el muro en construcción y la casi ahora invisible línea discontinua verde que va de sur a norte a la izquierda es la antigua frontera de partición.

Como se puede ver, ya hay muchos asentamientos a la derecha y se derribará el muro terminado de los asentamientos de la izquierda para unirlo todo. Es una toma lenta de terreno, bajo el paraguas de la autodefensa y saltándose toda las resoluciones internacionales, así como entorpeciendo a la propia justicia israelí que ha condenado como ilegales muchos asentamientos pero tiene los procesos de demolición pendientes por la contínua ralentización de las instrucciones de los casos: http://www.haaretz.com/hasen/spages/1072968.html

Qalqiliya vive su propia película atrapada entre los muros de cemento, vallas electrificadas y checkpoints con un mundo que acaba en una pared de hormingón andando apenas diez minutos desde el centro de la ciudad.

Es, o más correctamente, era, uno de los huertos de Palestina. Dentro del muro quedan unos pocos limoneros y naranjos pero para acceder a la mayoría de los cultivos tienen que salir por alguno de los dos checkpoints de comunicación con el resto de Cisjordania. Los permisos para los agricultores son aleatorios y pueden suponer la denegación de salida (con la consiguiente pérdida de la cosecha), la obligatoriedad de salir por el puesto de control más alejado a sus parcelas, la concesión de permisos solo para ancianos y no para hombres de menos de 50 años y un largo etcétera.
En una de sus mezquitas disfrutamos de la llamada a la oración más sobrecogedora y emocionante que hayamos visto en ningún sitio. El canto de este muecín nos hizo olvidar por cinco minutos donde nos encontrábamos y viajamos por un camino de acordes que nos transportó más allá de los muros y de la realidad. La similitud de ese canto con el quejío flamenco y la increíble voz del muecín creó un instante mágico; un momento para recordar siempre.
Junto a la mezquita hay un edificio asaltado y deshabitado por estar en el perímetro de seguridad que hay que abandonar.
Dentro de la ciudad la vida continúa: